IMPORTANTE

Visitar "entradas antiguas" - enlace al final de la columna principal

1 feb 2011

Miguel en "pirka 3 ventanas" Villa de Merlo - San Luis



pulsar foto para ampliarla


EcoMerlo
Villa de Merlo

Los días 27 y 28 de enero en el Centro de Biocultura “pirka 3 ventanas” se realizó una actividad de introspección y desarrollo intuitivo basado en técnicas de meditación integral y sonidos a cargo del Lic. Miguel Grinberg. El conocido profesional visitó Villa de Merlo en la provincia de San Luis para dictar Holodinamia, un sistema creado y animado por él mismo. Un acontecimiento de jerarquía y prestigio internacional pasó con gran éxito por la serrana localidad puntana.

Guiado por el monje trapense Thomas Merton e iniciado en la dinámica introspectiva tibetana, Miguel Grinberg ha sentado las bases de la Ecología Espiritual en una amplia obra como escritor, educador y maestro de meditación. Sus libros más recientes son Desarrollo Intuitivo (Mutantia), Celebración de la vida Intensa (Longseller/Deva's) y Somos la gente que estábamos esperando (Kier). Asimismo, la editorial Campo de Ideas (Madrid) ha publicado sus estudios: Edgar Morin y el Pensamiento Complejo y Ken Wilber y la Psicología Integral. El pasado 1º de mayo de 2006 formó parte del panel profesional que debatió con el Dalai Lama en Buenos Aires el nexo entre "Salud y Espiritualidad.

Su paso por Villa de Merlo dejo una profunda huella en lo vivenciado por quienes participaron de las actividades realizadas en “pirka 3 ventanas”. En dos jornadas muy intensivas de 3 hs. cada una se explicaron y practicaron técnicas meditativas del 1er. nivel del curso de Holodinamia.

El Lic. Miguel Grinberg adelantó la noticia de su vuelta al Centro de Biocultura de la turística localidad enclavada en las Sierras de los Comechingones, para los primeros días del mes de abril. El 7 de abril dará una conferencia gratuita para hablar de “El Mundo que Viene” y para transmitir su reveladora y optimista postura sobre el futuro, pues según dijo: “Somos la Gente que Estábamos Esperando”, refiriéndose al nexo que existe entre la espiritualidad y una cultura solidaria cuyos pilares están hoy construyendo pioneros planetarios en múltiples latitudes.

Agregó además: “Lejos de la protesta ambiental inocua, su visión traza las coordenadas de la llamada Eco-Civilización, invitándonos a replantear la normalidad vigente, reemplazando nuestro modo egoico por una expresiva conciencia de evolución”.

“La Ecología Espiritual es una herramienta para indagar intensamente los potenciales latentes de la persona, en armonía con su vocación natural de paz y el papel que puede desempeñar en el marco de una sociedad donde las calamidades que conocemos no predominen destructivamente. Surge con nitidez en este momento, la clara percepción de que sin un expansivo desarrollo metafísico, no podrán resolverse los grandes problemas del mundo material”.

Sin lugar a dudas se trata de una propuesta de alto sentido humano, que marca una tendencia hacia la espiritualidad, en la búsqueda de una humanidad más ética, más respetuosa y más solidaria.

Alguien que participó, envió este relato:

“El día era hermoso, suaves nubes pintaban el cielo de alegría y esperanza, la montaña estaba brillante de verde y naturaleza, el valle despegaba la mente de lo cotidiano, el lugar estaba preparado para un acontecimiento muy esperado. Miguel Grinberg desgranaba recuerdos del presente entre anécdotas imperdibles y pinceladas de optimismo, como un poema cósmico fluyendo desde lo más profundo de la satisfacción.
La propuesta eran dos jornadas intensivas de introspección para buscar adentro de cada uno, una propuesta mundana para buscadores del sendero interior, para buscadores de una nueva humanidad, para buscadores de la verdad.
Los pájaros cantaban sus melodías de luz y la vista se desparramaba entre la vegetación, mientras seres hermanos iban llegando atraídos por un impulso de exploración interior. Caminando hasta el SUM del Centro de Biocultura “pirka 3 ventanas”, mirando un paisaje esplendoroso y sintiendo la vida con todo el entusiasmo de quienes estaban allí.
Una música reveladora, activante y movilizadora envolvía el aire, la guía del Maestro de Meditación Holodinámica y las mentes dispuestas a navegar sin titubeos, enmarcaron la actividad reveladora.
No fue tarea fácil, fue contundente. Inspiradora, estimulante, alentadora, vivificante y concluyente.
Imposible describir con palabras lo que pasó en cada uno de los participantes, el esplendor de las vivencias y la repercusión interna que cada uno tuvo, pero las miradas que se cruzaban con descomunal ternura, marcaron con singular importancia, la oportunidad vivida.
En un circulo de poder, tomados de las manos y percibiendo el fluir de la energía, se cerró el ciclo de ejercicios definitorios para seguir avanzando hacia el desarrollo intuitivo. En nombre de todos, muchas gracias al Centro de Biocultura que hizo posible esta actividad y un agradecimiento muy especial a Miguel Grinberg!”

8 ene 2010

La hora y el turno de la ecología mental




por LEONARDO BOFF - Enero 8 de 2010


El 2 de febrero de 2007, al oír en París los resultados del estudio sobre el calentamiento global dados a conocer por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el entonces presidente Jacques Chirac dijo: «Como nunca antes, tenemos que tomar la palabra revolución al pie de la letra. Si no lo hacemos, ponemos en peligro el futuro de la Tierra y de la Humanidad». Antes de él, otras voces, como la de Gorbachev y la de Claude Lévy Strauss -poco antes de que falleciera- advertían: «o cambiamos de valores civilizatorios o la Tierra podrá continuar sin nosotros».


Este es el punto ocultado en los foros mundiales, especialmente en el de Copenhague. Si se reconociera abiertamente, implicaría la autocondena del tipo de producción y de consumo con su cultura mundialmente vigente. No basta que el IPCC diga que, en gran parte, el calentamiento ahora irreversible está producido por los seres humanos. Ésta es una generalización que esconde a los verdaderos culpables: los hombres y mujeres que formularon, implantaron y globalizaron el modo de producción de bienes materiales y los estilos de consumo que implican depredación de la naturaleza, clamorosa falta de solidaridad de las generaciones actuales con las futuras.


De poco sirve gastar tiempo y palabras en encontrar soluciones técnicas y políticas para disminuir los niveles de gases de efecto invernadero si seguimos manteniendo este tipo de civilización. Es como si una voz dijese: «pare de fumar, si no va a morir» y otra voz dijese lo contrario: «siga fumando pues ayuda a la producción que ayuda a crear empleos que ayudan a garantizar los salarios que ayudan al consumo que ayuda a aumentar el PIB». Y así alegremente, como en los tiempos del viejo Noé, vamos al encuentro de un diluvio pre-anunciado.


No somos tan obtusos como para decir que no necesitamos la política y la técnica. Las necesitamos mucho, pero es ilusorio pensar que la solución está en ellas. Hay que incluirlas en otro paradigma de civilización que no reproduzca las perversidades actuales. Por eso, no basta una ecología ambiental, que ve el problema en el ambiente y en la Tierra. Tierra y ambiente no son el problema. Nosotros somos el problema, el verdadero Satán de la Tierra, cuando deberíamos ser su ángel de la guarda. Entonces es importante hacer, como decía Chirac, una revolución. ¿Pero cómo hacer una revolución sin revolucionarios?


Necesitan ser suscitados. ¡Y qué falta nos hace un Paulo Freire ecológico! Él decía sabiamente algo que se aplica a nuestro caso: «No es la educación la que va a cambiar el mundo. La educación va a cambiar a las personas que van a cambiar el mundo» Necesitamos estas personas revolucionarias, si no, preparémonos para lo peor, porque el sistema imperante está totalmente alienado, se ha vuelto estúpido, arrogante y ciego frente a sus propios defectos. Es la tiniebla y no la luz del túnel donde nos encontramos.


En este contexto invocamos una de las cuatro tendencias de la ecología (ambiental, social, mental, integral): la ecología mental. Trabaja con lo que pasa por nuestra mente y nuestro corazón. ¿Cuál es la visión del mundo que tenemos? ¿Qué valores orientan nuestra vida? ¿Cultivamos una dimensión espiritual? ¿Cómo debemos relacionarnos con los otros y con la naturaleza? ¿Qué hacemos para conservar la vitalidad y la integridad de nuestra Casa Común, la Madre Tierra?


Unas pocas líneas no dan para trazar el diseño principal de la ecología mental, cosa que hemos hecho en varias obras y vídeos. El primer paso es asumir el legado de los astronautas que vieron la Tierra desde fuera de ella y se dieron cuenta de que Tierra y Humanidad forman una entidad única e inseparable, que es parte de un todo cósmico. El segundo es saber que somos Tierra que siente, piensa y ama, por eso homo (hombre y mujer) viene de humus (tierra fecunda). El tercero, que nuestra misión en el conjunto de los seres es la de ser los guardianes y los responsables del destino feliz o trágico de esta Tierra, hecha nuestra Casa Común. El cuarto es que junto con el capital natural que garantiza nuestro bienestar material, debe venir el capital espiritual, que asegura aquellos valores sin los cuales no vivimos humanamente, como la buena voluntad, la cooperación, la compasión, la tolerancia, la justa medida, la contención del deseo, el cuidado esencial y el amor.


Éstos son algunos de los ejes que sustentan un nuevo ensayo civilizatorio, amigo de la vida, de la naturaleza y de la Tierra. O aprendemos estas cosas por convencimiento, o lo haremos por padecimiento. Éste es el camino que la historia nos enseña.



2 ene 2010

OSHO: LA MENTE MEDITATIVA





Lo primero que hay que recordar acerca de la meditación es que no hay nada que se pueda hacer. En todo el mundo la gente tiene la idea de que meditación significa hacer algo. No es un hacer, no es un acto, es algo que ocurre. No es que tú vayas a ella; ella viene a ti y te penetra. En un sentido te destruye y en otro te vuelve a crear. Es algo tan vital y tan infinito que no puede ser una parte de tu hacer.

¿Entonces qué hay que hacer? Tú sólo puedes crear la situación en la que ocurre. Lo único que puedes hacer es ser vulnerable y estar abierto a la existencia por todas las partes.

Normalmente somos como prisiones: estamos cerrados dentro de nosotros mismos sin ninguna apertura. En cierto sentido estamos muertos. Se podría decir que nos hemos vuelto «a prueba de vida»: la vida no puede llegar hasta nosotros. Hemos creado barreras y obstáculos a la vida porque puede ser peligrosa, incontrolable; la vida es algo que no está en nuestras manos. Nos hemos creado una existencia cerrada para nosotros mismos en la que podemos sentirnos seguros, en la que podemos sentirnos cómodos. Esa existencia cerrada es práctica pero al mismo tiempo mortecina. Cuanto más nos cerramos, menos vivos estamos. Cuanto más nos abrimos, más vivos estamos.

La meditación es una apertura a todas las dimensiones, una apertura a todas las cosas. Pero estar abierto a todas las cosas es peligroso, estar abierto a todas las cosas incondicionalmente nos hace sentir inseguros. No puede ser cómodo porque puede ocurrir cualquier cosa. Una mente que anhela la seguridad, que anhela la comodidad, que anhela la certeza, no puede ser una mente meditativa. Sólo una mente que esté abierta a lo que sea que la vida ofrezca, que de la bienvenida a lo que sea que ocurra, aunque sea la muerte, puede crear una situación en la que ocurre la meditación.

Así que lo único que tú puedes hacer es ser receptivo a la meditación, ser totalmente receptivo; no a un suceso en particular sino a lo que sea que venga.

La meditación no es una determinada dimensión, es una existencia sin dimensiones, una existencia que está abierta a todas y cada una de las dimensiones sin ninguna condición, sin ningún anhelo, sin expectaciones. Si hay alguna expectación, la apertura no será total. Si hay alguna condición, algún anhelo, si hay algún «si», entonces la apertura no puede ser total.
Ninguna parte de ti debería permanecer cerrada. Si no estás completamente abierto, no podrás recibir ningún suceso vital, vigoroso, infinito. Ni él podrá ser tu invitado ni tú podrás ser su anfitrión.



La meditación es sencillamente la creación de una situación receptiva en la cual algo puede suceder y lo único que tú puedes hacer es esperar.

La mente que espera está esperando a lo desconocido, porque lo que va a ocurrir no se puede conocer de antemano; no puedes ni imaginártelo. Puede que hayas oído algo acerca de ello, pero no es un conocimiento tuyo; sigue siendo algo desconocido. La mente que espera lo desconocido es una mente meditativa.

Cuando esperas lo desconocido tus conocimientos se convierte en una barrera, porque cuanto más consciente eres de tus conocimientos más sólidamente te encarcelas a ti mismo. No tienes que mantener una postura de «saber», tienes que ser completamente ignorante; sólo así lo desconocido puede llegar hasta ti. En el momento en que tu ignorancia es consciente de sí misma, en el momento en que sabes que no sabes, es cuando empiezas a esperar lo desconocido.

Hay dos tipos de gente ignorante. El primer tipo lo forman aquellos que no son conscientes de su ignorancia; estos automáticamente piensan que ellos saben. Esta es una sabiduría ignorante. El otro tipo lo forman aquellos que son conscientes de su ignorancia. Esta es una ignorancia sabia. La sabiduría empieza en el momento en que te haces consciente de tu ignorancia.

Un erudito, una persona que cree que sabe, jamás podrás ser una persona religiosa. Una persona que cree que sabe, tiene que no ser religiosa, porque el ego de la sabiduría es algo de lo más sutil. Pero en cuanto conoces tu ignorancia desaparece el ego, no hay ningún espacio en el que el ego pueda existir. El mayor ataque para el ego es hacerse consciente de la ignorancia de uno mismo; el mayor refuerzo para el ego es dárselas de sabio.

Lo segundo que quisiera decir acerca de la meditación es que tu mente debe ser completamente consciente de su ignorancia. Y sólo puedes hacerte consciente de tu ignorancia cuando tus conocimientos acumulados, prestados, no se confundan con la sabiduría. No es sabiduría, es simplemente información y la información no es sabiduría aunque parezca lo contrario.

Una persona que sabe no es dogmática acerca de su sabiduría; duda. Pero la persona que cree que sabe es dogmática, asertiva; está absolutamente segura.
Tienes que date cuenta del hecho de que lo que tú no has conocido no puede ser tu sabiduría. La sabiduría no se puede ser prestada: esa es la diferencia entre una mente teológica y una mente religiosa. La teología es una de las cosas más irreligiosas del mundo y los teólogos son la gente más irreligiosa porque lo que ellos han reivindicado como sabiduría es algo prestado.

La sabiduría jamás podrá ser reivindicada, porque el fenómeno de que en cuanto uno sabe se pierde el yo es inherente a ella. En cuanto uno sabe, el ego ya no está ahí. La sabiduría llega cuando el ego no está, por eso el ego no puede reivindicar que la posee. El ego solamente puede recoger información; puede acumular muchos hechos, puede citar las escrituras.

Entrar en meditación es transcender tus conocimientos acumulados. El aprendizaje comienza en el momento en que se transcienden estos conocimientos. Y un aprendiz es algo muy diferente: él nunca afirma que sabe, él siempre es consciente de su ignorancia. Y cuanto más consciente de ello es, más receptivo a lo nuevo se vuelve.

En cuanto hayas aprendido algo, descártalo; de otra forma hay muchas posibilidades de que se convierta en parte de tus conocimientos, en parte de tu acumulación. Aunque tus conocimientos procedan de tus experiencias pasadas, también son prestados, porque tú ya no eres la misma persona. No hay ninguna diferencias en que tus conocimientos sean prestados de otra persona o prestados del pasado.

Mi yo de ayer está muy lejano; ya está muerto... no se encuentra en ningún lugar excepto en mi memoria. Para mí, ahora mi yo de ayer es tan «ajeno» como lo puedas ser tú. De hecho es más «ajeno», porque tú estás más cerca de mi en el tiempo. En este momento, si puedes estar en silencio, tú eres yo, parte de mi.

Si te estuviera hablando de algo que me llegó ayer, no sería yo quien estuviera hablando: sería una persona muerta, una memoria muerta. No estaría viviendo en este momento, ajustado a este momento. Algo que está muerto se estaría afirmando a través de mi. Y confiar en algo que está muerto... es imposible.

Si yo todavía estoy viviendo en la memoria del ayer, entonces no soy capaz de vivir el hoy. Si ayer he podido vivir el momento de ayer, entonces tengo que vivir hoy lo que está pasando en este mismo momento y lo que diga debe salir a través del yo de este momento. Si procede del pasado muerto, será prestado. Aunque venga de mi, de mi propio pasado, será un peso muerto, no será sabiduría.

La sabiduría siempre es espontánea, mientras que todas las reivindicaciones siempre pertenecen a los conocimientos del pasado, de la memoria. Cuando estás tomando prestado de la memoria no estás en un momento de sabiduría. No se debe tomar prestado de nadie, ni siquiera del propio pasado. Se debe vivir momento a momento y vivir de tal forma que todo lo que llegue debe hacerse parte de la sabiduría.

Si yo te miro a ti, mi mirada sólo puede ser sabiduría si mi memoria no se mete entre medias. Si te estoy mirando a través de mi memoria de nuestros pasados encuentros entonces en realidad no te estoy mirando a ti. Pero si te miro sin ninguna carga del pasado, la mirada se torna meditativa. Si te toco sin la carga de ninguna experiencia que mi mano haya conocido en el pasado, el toque se torna meditativo. Todo lo que es inocentemente espontáneo se vuelve meditativo.

El tercer punto que me gustaría acentuar es que una mente meditativa vive momento a momento. No acumula, vive cada momento tal como viene. Nunca va más allá del aquí y ahora, siempre está en el ahora, receptiva a cada momento tal como venga.

El pasado es parte de la memoria y el futuro es parte de los deseos. Ambos son mentales; no tienen existencia en sí mismos, son creaciones humanas. Si el hombre no existiera, en la Tierra no habría ni pasado ni futuro. Tan sólo existiría el presente, el ahora, sólo ahora; sin ningún tránsito de tiempo, sin ir ni venir. La mente meditativa vive en el ahora; esa es su única existencia.


Ofrecemos gratuitamente un texto complementario de Osho sobre la Meditación. Basta solicitarlo por mail a la dirección que aparece en el encabezamiento de este blog.





RIQUEZAS DE NUESTRA PSIQUE


Carl Gustav Jung (1875 - 1961)


"Occidente está tomando conciencia de los rasgos particulares de la espiritualidad oriental. Es inútil quitar importancia a estas peculiaridades o construir falsos y traicioneros puentes sobre los anchos abismos. En lugar de aprender de memoria las técnicas espirituales de Oriente, e imitarlas con una actitud forzada, sería mucho mejor encarar este asunto procurando descubrir si existe en el inconsciente una tendencia vertida hacia dentro, similar a la que se ha convertido en principio espiritual conductor de Oriente. Entonces estaríamos en condiciones de construir sobre nuestro propio terreno con nuestros propios métodos. Si arrebatamos estas cosas directamente a Oriente, no haremos sino acceder a nuestra tendencia adquisitiva occidental, confirmando una vez más que "todo lo bueno está en el exterior" cuando en realidad tendríamos que buscarlas y extraerlas de nuestra áridas almas. Considero que habremos aprendido en realidad algo de Oriente cuando tomemos conciencia de que la psique contiene riquezas suficientes, sin tener que tomarlas del exterior, y cuando nos sintamos capaces de desarrollar nuestra identidad completa, con o sin la gracia divina. Pero no podemos embarcarnos en esta ambiciosa empresa, hasta no haber aprendido cómo manejar nuestro orgullo espiritual y nuestra blasfema petulancia.... Debemos acercarnos a los valores orientales desde dentro y no desde fuera, buscándolos en nosotros mismos, en nuestro inconsciente. Descubriremos entonces cuánto miedo le tenemos al inconsciente, y qué formidables son nuestras resistencias. Debido a estas resistencias negamos lo que para Oriente parece tan obvio, es decir, el poder autoliberador de la mente vertida hacia dentro"


Fuente: C.G. Jung(1958), en "Comentario Psicológico" a "El libro tibetano de la Gran liberación", Ed. Kier, Buenos Aires, 1998. pág. 24


EL TÍBET Y OCCIDENTE




La fascinación que la cultura tibetana produce en occidente y el poder de atracción que ejerce sobre algunos de nosotros merecen una consideración que vaya un poco más allá de la evidente habilidad con la que ha sabido integrarse en la dinámica de nuestra civilización y utilizar sus recursos para expandirse. No es sólo mercadotecnia. Quizá basta con preguntarse cómo es posible que una cultura milenaria y remota, aislada hasta hace bien poco, haya podido conectar con tanto éxito con el movimiento del alma de nuestra época, nuestros estilos cognitivos y el aprovechamiento práctico de nuestras estructuras sociales. ¿Qué había en ellos que les ha permitido tan fácilmente estar con nosotros? "Ellos" y "nosotros" sólo son términos que no tienen mucho sentido, pero resultan útiles de algún modo para entendernos ahora. En la introducción de Robert Thurman a "El gran libro de la liberación natural mediante la comprensión en el estado intermedio" (Bardo Thodol), atribuido a Padmasambhava, en Kairós, Barcelona 2005, se nos ofrece una consideración a mi parecer valiosa sobre algunos rasgos específicos de la cultura tibetana que permiten, desde su diferencia, interactuar eficazmente con las tendencias de la civilización occidental. Siendo una extrovertida y materialista, y la otra dada a la introspección y la exploración del espíritu, comparten lo que les permite establecer vínculos fértiles: ambas son culturas en las que se aprecia "la individualidad, la apertura y flexibilidad de la identidad, el pensamiento y la búsqueda de explicaciones racionales". Veamos cómo lo dice Thurman:


"En la cultura occidental, las últimas fronteras de nuestra conquista material del universo están en el espacio exterior. Nuestros astronautas son nuestros héroes y heroínas extremos. Sin embargo, los tibetanos están más preocupados por la conquista espiritual del universo interior, cuyas fronteras están en los reinos de la muerte, el estado intermedio y los éxtasis contemplativos. Así pues, los lamas tibetanos que conscientemente podían atravesar el proceso de disolución, cuyas mentes podían desapegarse del cuerpo físico y utilizar el cuerpo mágico para viajar a otros universos, esos "psiconautas", son los héroes y heroínas extremos de los tibetanos. Los Dalai Lamas y los miles de lamas "reencarnados" (también llamados "Tulku", que significa "Emanación de Buda") son esos héroes y heroínas. Se cree que han dominado los procesos de muerte, estado intermedio y renacimiento, y que continuamente eligen, vida tras vida, regresar al Tíbet llenos de compasión para conducir a los tibetanos en su vida nacional espiritual y para beneficio de todos los seres sintientes.

Así pues, la moderna civilización tibetana era única en el planeta. Sólo una civilización así podía haber producido las artes y ciencias del morir. Describo el único y complejo carácter psicológico que corresponde a la moderna sociedad tibetana como "modernidad interior", que debe ser entendida en contraste con el moderno complejo carácter psicológico, que puede ser descrito como "modernidad exterior". El complejo carácter occcidental aparece normalmente contrapuesto con el premoderno carácter "tradicional". A menudo es descrito como un complejo o conjunto de rasgos como el individualismo, la apertura y flexibilidad de la identidad, un pensamiento sin pausa y adherencia a la racionalidad. Este moderno carácter occidental está relacionado con una percepción peculiar de todas las cosas -incluidos los objetos psíquicos o mentales -como reducibles en última instancia a entidades materiales cuantificables. Eso es lo que le otorga su "exteriorización". El moderno carácter tibetano comparte los rasgos modernos de individualidad, apertura y flexibilidad de la identidad, pensamiento y racionalidad. Pero el carácter tibetano está estrechamente vinculado con su peculiar percepción, derivada de la civilización budista, de que todas las cosas se hallan infusas de valor espiritual e interconectadas con estados mentales. En contraste con las ideas occidentales, la visión tibetana es que lo mental o espiritual no siempre puede ser reducido a algo meramente material y manipulado como tal; lo espiritual en sí mismo es una energía activa, sutil, pero más poderosa que lo material. La visión tibetana es que la "potente fuerza" de la naturaleza es espiritual, no material. Eso es lo que otorga su "interioridad"al carácter tibetano. De manera que, aunque las personalidades tibetana y occidental comparten el complejo de modernidad de conciencia, resultan diametralmente opuestas en su visión, una enfocada hacia el exterior, y la otra hacia el interior, sobre la mente."

Lectura complementaria: CREDO TIBETANO DEL MORIR Y EL RENACER, versión de Miguel Grinberg (ed. Longseller/Deva's).


Tilopa: El Canto del Mahamudra



Mahamudra trasciende las palabras y símbolos,
pero para ti, Naropa, he decir esto:

"El vacío no necesita apoyo;
Mahamudra descansa en la nada.
Sin hacer ningún esfuerzo;
permaneciendo relajado y natural
puede uno romper el yugo
y obtener de esta manera la Liberación.


Si ves el vacío cuando contemplas el espacio;
si con la mente observas la mente,
destruyes las distinciones
y alcanzas el estado de Buda.


Las nubes que vagan por el cielo no tienen raíces,
ni hogar,
ni tampoco los diversos pensamientos que flotan en la mente.
Una vez contemplas la propia mente,
cesa la discriminación.


En el espacio se forman figuras y colores,
pero ni el negro ni el blanco tiñen el espacio.
Todo emerge de la propia mente;
la mente no es manchada ni por virtudes ni por vicios.


La oscuridad de siglos no puede ocultar el brillante sol,
ni tampoco los largos kalpas del samsara
pueden ocultar la esplendorosa luz de la mente.
Aunque se utilizan palabras para explicar el Vacío,
el Vacío como tal no puede ser nunca expresado.


Aunque decimos: `La mente es tan brillante como la luz´,
ésta trasciende palabras y símbolos.
Aunque la mente es en esencia vacío,
contiene y abarca todas las cosas.


No hagas nada con el cuerpo; sólo relájalo..
Cierra la boca firmemente y guarda silencio.
Vacía tu mente y céntrate en el vacío.
Como un bambú hueco relaja tu cuerpo.
Sin dar ni tomar, pon tu mente a descansar.
Mahamudra es como una mente que a nada se apega.
Practicando así, a su tiempo alcanzarás el estado de Buda.


Ni la práctica de mantras ni el paramita,
ni la instrucción en sutras y preceptos,
ni las enseñanzas de escuelas y escrituras,
proporcionan la realización de la Verdad innata.
Si la mente llena de deseo busca una meta,
solamente logra ocultar la Luz.


Aquél que observa los preceptos tántricos
y sin embargo hace discriminaciones,
traiciona el espíritu del samaya.
Cesa toda actividad,


abandona todo deseo,
deja que los pensamientos surjan y desaparezcan
como las olas del océano.
Aquél que nunca contradice el no-morar-en-nada,
ni el principio de la no-distinción,
cumple los preceptos tántricos.
Aquél que abandona sus deseos
y no se aferra ni a esto ni a aquello,
percibe el verdadero significado que expresan las escrituras.


En Mahamudra todos los pecados son incinerados;
en Mahamudra uno es liberado en la prisión del mundo.
Ésta es la suprema antorcha del Dharma.
Los que no creen en ella, son tontos que para siempre se revuelcan en el sufrimiento y la miseria.


Para luchar por la liberación
uno debe depender de un Gurú.
Cuando tu mente reciba sus bendiciones,
la emancipación estará a tu alcance.


De este modo, todas las cosas de este mundo
resultan insignificantes;
no son más que semillas de dolor.
Las pequeñas enseñanzas te llevan a actuar;
uno debe seguir sólo las grandes enseñanzas.


Trascender la dualidad es la visión del rey.
Conquistar las distracciones es la práctica de los reyes.
El camino de la no-práctica es el camino de todos los Budas.
Aquél que recorre ese camino alcanza el estado del Buda.


Este mundo es transitorio,
como los fantasmas y los sueños, sin substancia alguna.
Renuncia a él y abandona a tus parientes,
corta los cordones de la lujuria y del odio
y medita en los bosques y montañas.


Si dejas de luchar y permaneces relajado y natural,
pronto obtendrás el Mahamudra
y alcanzarás lo inalcanzable.


Corta la raíz de un árbol y sus hojas se secarán;
corta la raíz de tu mente y el samsara se desvanecerá.
La luz de una lámpara dispersa instantáneamente
la oscuridad de largos kalpas;
la intensa luz de la Mente quemará, como un rayo,
el velo de la ignorancia.


Quien se aferra a la mente
no ve la verdad de lo que está más allá de la mente.
Quien se esfuerza en practicar el dharma
no encuentra la verdad que está más allá de la práctica.
Para conocer lo que está más allá de ambas, mente y práctica,
uno debe cortar de raíz la mente
y observarlo todo en total desnudez.
De esta forma, uno deja de lado toda distinción
y permanece tranquilo.


Uno no debe dar ni tomar, sino permanecer natural,
porque Mahamudra está más allá
de toda aceptación o rechazo.
Puesto que alaya es no-nacido,
nadie puede obstruirlo, ni mancillarlo.
Al permanecer en el reino de lo no-nacido
toda apariencia se disolverá en el Dharmata,
y la voluntad y el orgullo se desvanecerán en la nada.


La comprensión suprema
trasciende "esto" y "eso".
La acción suprema maneja todas las situaciones, sin apego.
La realización suprema
es tomar consciencia de lo inmanente, sin esperanza.


Al principio, el yogui siente que su mente
se precipita como una cascada;
a mitad de su curso fluye lenta y plácida,
como el Ganges;
al final es como un grandioso y vasto océano
donde las luces del hijo y de la madre se funden en una sola.




31 dic 2009

Intensos días en el 2010



(se amplía cliqueando la foto)

La libertad comienza cuando te das cuenta
de que no eres 'el pensador'.


En el momento en que empiezas a observar al pensador,
se activa un nivel de conciencia superior.

Entonces te das cuenta de que hay un vasto reino

de inteligencia más allá del pensamiento,

y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia.


También te das cuenta de que todas las cosas
verdaderamente importantes
-la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna-
surgen de más allá de la mente.

Y empiezas a despertar...


Eckhart Tolle



(cortesía ALTERNATURA)


29 nov 2009

18 oct 2009

LEYENDO A KEN WILBER




Por Fernando Solana Olivares
2010-01-01• MILENIO Cultura

Nació el 31 de enero de 1949 en Oklahoma. A los veintitrés años publicó un libro original y absorbente, El espectro de la conciencia, en el cual iniciaba una tarea intelectual analítica muy compleja pero suficientemente accesible para poder comprobarse: una nueva reflexión integral a partir de las grandes tradiciones filosóficas, psicológicas y espirituales de la humanidad.


“He elegido el término integral —explicó Wilber— para representar un enfoque envolvente, porque integral significa integrador, inclusivo, global y equilibrado, que no sólo resulta imprescindible para el campo de la política, sino que también modifica profundamente nuestra concepción de la psicología y de la mente humana, de la antropología y de la historia humana, de la literatura y del significado del ser humano, de la filosofía y de la búsqueda de la verdad, aspectos todos ellos que en mi opinión se ven profundamente afectados por un enfoque completo que trata de rescatar lo mejor de cada uno para entablar un diálogo mutuamente enriquecedor”.


En 1995 publicó otro libro, Sexo, ecología y espiritualidad, donde aplicó ese método integral. En su introducción proponía interrogantes básicas para lograr comprender y superar los graves problemas de este momento: ¿cómo llegar a ser plenamente humanos y a la vez liberarse del destino de ser solamente humanos?, ¿cómo encontrar el Espíritu en un mundo abandonado por el Dios y por la Diosa?, ¿cómo dejar de destruir Gaia al intentar mejorar las condiciones de vida de los seres humanos?, ¿cómo encajar en un Kósmos inmensamente más grande?, ¿cómo ser un individuo completo y a la vez integrado en algo mayor a uno mismo?


Consultando un glosario preparado por Miguel Grinberg sobre el sistema wilberiano, para su libro Ken Wilber y la Psicología Integral (Campo de Ideas, Madrid), puede saberse que su concepto del Kósmos (como lo denomina) se distingue de la perspectiva científica habitual que asume al “cosmos” como una realidad física perceptible solamente por los sentidos o por las pruebas de laboratorio. Wilber incluye en dicho término, además de las realidades pesables y medibles del mundo material, las de la vida, la mente, el alma y el espíritu. Su visión kósmica explora el mundo interior, el mundo infinito y los estados intermedios entre uno y otro. Busca lo que llama “la esencia integrada” del universo, no sólo las realidades del mundo superficial, del mundo chato. Reformulando un antiguo concepto pitagórico, Wilber contempla todas las realidades de la existencia como situaciones dinámicas y evolutivas. El Kósmos incluye al universo material y a la vida multidimensional en todas sus expresiones, pues es un Todo interconectado que abarca lo que existe y lo que puede existir.


Diversas libertades o alcances concurren a la aparición de un pensamiento y un pensador distintos a los discursos anteriores, al surgimiento de una filosofía que “presenta más visos de credibilidad, como un abrazo genuino entre Oriente y Occidente, entre el Norte y el Sur”, según afirma su propio autor. Y una de ellas, primera y esencial, es el conocimiento, exploración y ejercicio del ámbito más asustante y perturbador, del más silenciado para el positivismo materialista y el liberalismo ateo: lo espiritual. En otra de sus obras centrales, El ojo del Espíritu, un prólogo firmado por Jack Crittenden resulta útil para comprender el método analítico del autor. Después de leerlo, mucha gente le ha escrito a Wilber para decirle que por fin entiende lo que él escribe. “Gracias a Dios que alguien ha podido explicarlo”, responde con humor.


Crittenden demuestra que la visión integral de Wilber está entretejida a partir de verdades procedentes de diversos campos: física, biología, ecociencias, ciencias sistémicas, medicina, neurofisiología, bioquímica, arte, poesía, estética, psicología evolutiva, así como de un amplio espectro de abordajes filosóficos, intelectuales y psicoterapéuticos, que va desde Platón a Nagarjuna, de Descartes a Habermas, de Heidegger a Gadamer, de Marx a Luhmann, e incluye también a las escuelas místicas y contemplativas de las tradiciones meditativas orientales y occidentales, y a las grandes tradiciones religiosas de todo el mundo.


El cómo lo hace, el método que Wilber utiliza para reflexionar consiste, primero, en descubrir el nivel de abstracción en el que las distintas visiones que estudia y compara coinciden entre sí. Al abordar prácticamente todos los campos del conocimiento humano, este autor centra su atención en generalizaciones orientadoras sólidas, confiables, irrefutables si cabe. Una síntesis posible de todas las verdades aportadas por los diferentes campos del conocimiento. No se trata de determinar que teoría está en lo cierto y cuál equivocada, sino sobre todo reconocer la verdad de la que participa cada una, preguntándose por el sistema que podría incorporar, de manera coherente, el mayor número posible de tales verdades.


Por ello Crittenden afirma que “la visión de Wilber reconoce, incorpora e integra más verdad que cualquier otro sistema de la historia”. Es decir, el mayor número de generalizaciones orientadoras procedentes del mayor número posible de campos del quehacer humano.



En una obra deslumbrante y extraordinaria que hasta ahora abarca 16 volúmenes, Ken Wilber ha intentado integrar métodos y campos distintos mostrando siempre el modo en que encajan entre sí. Proponiendo también, como parte de ese nuevo pensamiento, el desarrollo de una espiritualidad transformadora, auténtica y revolucionaria que “no se ocupa de satisfacer al yo sino de trascenderlo”. La vía del Espíritu en acción.


fmsolana@yahoo.com.mx



11 feb 2009

TALLERES HOLODINÁMICOS 2009



La HOLODINAMIA® no es una terapia: consiste en una nutrición vivencial orientada a evitar “carencias” críticas. Esas que tarde o temprano suelen malograr el potencial innato de la gente.

Hemos nacido para la plenitud, no para la insuficiencia. Somos originariamente participantes de una danza cósmica ilimitada. Pero no nos han “educado” para tal celebración. Inspirarse holodinámicamente es descubrir –como psiconautas, exploradores del espacio interno– una galaxia inesperada, en cada pliegue de nuestra íntima naturaleza.

Cada reunión consiste en dos horas de labor. La tarea es apacible, en un grupo relativamente limitado (de 8 a 10 personas), en gran parte recurre a estímulos sonoros y, en las etapas más intensivas, a materiales audiovisuales.


HOLODINAMIA 2009

Orientador: Miguel Grinberg

(Talleres realizados durante 2009)

HoloInspiración (Sesión Unitaria): experiencia de refuerzo

HoloExploración (Nivel I): experiencia vivencial intensiva

HoloFluencia (Nivel II): vivencia perceptiva expansiva

HoloEvolución (Nivel III): capacitación de animadores


Contacto:

mundogrinberg (arroba) hotmail.com

http://mundogrinberg.blogspot.com

recados: 4343-3768

lectura recomendada:
(SOLICITARNOS MÁS INFORMACIÓN)



6 feb 2009

NUEVOS LIBROS DE MIGUEL GRINBERG

(en librerías de la República Argentina)


A partir de la certidumbre de que todo lo que existe está en vías de transformación, esta obra explora nuestro potencial espiritual, psíquico, erótico y evolutivo con énfasis en la necesidad de reinventar el amor. Nos comunica vivencias para existir sin lastres, indagar la consciencia profética, explorar los recursos del Tantra y entregarse a todo lo que hay de sagrado en la existencia personal y universal. Manifiesta que "el amor se amasa como el pan, es una amalgama cuyo resultado final resulta imprevisible. Transforma a quienes aman y transforma también a quienes son testigos de tal cúspide artesanal. Amar y ser amados, esa es nuestra misión en la Tierra. No nacimos para sojuzgar pueblos, ni para acopiar fortunas. Llegamos desnudos y partimos desnudos. La eternidad es un congreso de amantes empedernidos." Este libro es para todos los que anhelan convertir su vida –progresivamente– en una celebración colmada de significado y de gozo infinito.


Acerca del autor: Miguel Grinberg, uno de los más lúcidos y comprometidos exploradores del impulso evolutivo de la especie humana durante el siglo XX, publicó revistas legendarias (como Mutantia), fundó redes ecológicas locales e internacionales, desarrolló el concepto de Multiversidad, creó una dinámica meditativa llamada Holodinamia, y mediante traducciones, ediciones y obra personal concretó alrededor de cuarenta libros donde ha desplegado su sensibilidad poética, visionaria y espiritual. En la actualidad dirige la Colección Biogramas de la editorial Capital Intelectual y realiza programas de rock por Radio Nacional de Buenos Aires.


La Ecología Espiritual expuesta en este libro es una herramienta para indagar intensamente los potenciales latentes de la persona, en armonía con su vocación natural de paz y el papel que puede desempeñar en el marco de una sociedad donde las calamidades que conocemos no predominen destructivamente. Surge con nitidez en este momento, la clara percepción de que sin un expansivo desarrollo metafísico, no podrán resolverse los grandes problemas del mundo material.

Lejos de la protesta ambiental inocua, SOMOS LA GENTE QUE ESTÁBAMOS ESPERANDO, traza las coordenadas de la llamada Eco-Civilización, invitándonos a replantear la normalidad vigente, reemplazando nuestro modo egoico por una expresiva consciencia de evolución.

Conceptos como eco-hábitats y comunidades, aldea intencional, agricultura orgánica, biorregionalismo, permacultura y tecnologías socialmente apropiadas son revisados en sustancia. Un credo trasformador se despliega en estas páginas con firmes intenciones de establecer un cambio esencial; éste es el momento, y toda la tierra es el lugar.

Miguel Grinberg resume en esta obra su visión sobre el nexo entre la espiritualidad y una cultura solidaria cuyos pilares están hoy construyendo pioneros planetarios en múltiples latitudes.

Publicado por KIER, Av. Santa Fe 1260, Buenos Aires -

“Nos toca vivir en el final de una era y en los umbrales de otra. Somos eternos y no lo sabemos. Confundimos a menudo la eternidad con la inmortalidad y corremos en direcciones erróneas en pos de espejismos y alucinaciones. Eterno es lo que vive para siempre. Inmortal es lo que no muere. Nosotros, como seres biológicos, estamos inevitablemente destinados a cumplir un ciclo vital definido. Pero durante ese trayecto, en general no vivimos, nos preparamos para ‘la vida’, rondamos en múltiples direcciones a la espera de la oportunidad de vivir. Soñamos, idealizamos, viajamos, estudiamos, fantaseamos, simulamos la vida. Y nos quedamos mayormente en la hipótesis, sin alcanzar la consumación. Se piensa en la eternidad como ‘un lugar’ que es preciso alcanzar. De ninguna manera: la eternidad está en nosotros. Cuando nos damos cuenta de eso, se convierte en una vivencia cumbre.” M.D.G.
(Ediciones Deva's - Av. Corrientes 1752 - Buenos Aires)












MENSAJE DE LOS ANCIANOS HOPI

Estuvieron diciéndole a la gente que ésta es la Undécima Hora.
Ahora deben regresar y decirle a la gente que la Hora ha llegado.
He aquí las cosas que deben considerarse:
¿Dónde están viviendo?
¿Qué están haciendo?
¿Cuáles son sus relaciones?
¿Están en el vínculo correcto?
¿Dónde está el agua?

Conozcan su huerto:
Es tiempo de que pronuncien su Verdad.
De que construyan su comunidad.
Sean buenos unos con otros.
Y no busquen fuera de sí mismos al líder.

¡Esta podría ser una buena época!

Hay allí un río que fluye muy rápido.
Es tan grande y raudo que asustará a algunos.
Tratarán de aferrarse a la orilla.
Sentirán que son destrozados y sufrirán mucho.

Sepan que el río tiene un destino.
Los mayores dicen que debemos soltar la orilla
Y deslizarnos hacia el centro del río.
Manteniendo abiertos los ojos, y las cabezas por encima del agua.

Vean quién está allí con ustedes y celebren.

A esta altura de la historia, no tomaremos nada como personal
Y mucho menos a nosotros mismos,
Pues en el momento en que lo hacemos
Nuestro crecimiento y viaje espiritual se detienen.

La época del lobo solitario concluyó.
¡Reúnanse!

Cancelen la palabra combate en su actitud y vocabulario.

Todo lo que hagan desde ahora debe hacerse de modo sagrado.
Y celebrando.

Somos la gente que estábamos esperando.

Nación Hopi – Oraibi, Arizona





CULTURA \ LITERATURA ESPIRITUAL
Agencia Télam – domingo 5 de noviembre 2006

Un puente entre lo espiritual y el materialismo ecologista

Es el eje del libro "Somos la gente que estábamos esperando", de Miguel Grinberg. La obra se inscribe en la línea de literatura espiritual tradicional pero con una concepción diferente a la enarbolada por los hippies en los años '60

La confluencia entre lo espiritual y el materialismo ecologista es el eje del libro "Somos la gente que estábamos esperando", de Miguel Grinberg, que se inscribe en la línea de literatura espiritual tradicional pero con una concepción diferente a la enarbolada por los hippies en los años 60.

Editor y traductor de Gandhi, Thomas Merton, el Dalai Lama, el maestro Eckhart, Rumi, Padma Sambava, entre otros pensadores, Grinberg lleva escrito, publicado y traducido más de veinte libros que recuperan un ideario muy disímil al "materialismo occidental".

"La literatura espiritual vive un boom que responde a una necesidad interna de la gente, para aclarar ante todo un mal entendido: que esa percepción de lo sagrado no es necesariamente una religión. Muchas veces lo espiritual produce rechazo porque se lo ve como algo clerical y no es así. Subyace en todas las religiones pero no es asumido institucionalmente por ninguna", dijo Grinberg en diálogo con Télam.

Para el autor, en Oriente se ha priorizado esa lectura de la realidad como lo muestra "el hinduismo, el budismo y todas las variaciones que encontramos de estas corrientes tradicionales de Japón y China que rescatan lo que en Occidente consideran sobrenatural y el misticismo".

"En Occidente después del divorcio de la ciencia y la religión hace más de tres siglos el pensamiento espiritual se convirtió en descartable por la sencilla razón que no podía ser cuantificado a nivel de mercado. Lo único que se le ha pedido a la gente en los últimos cien años es que sea contribuyente o consumidora cuando el ser humano tiene una sensibilidad trascendente que va más allá", sostuvo Grinberg.

Según el autor, el auge silencioso de una literatura con el acento puesto en lo espiritual, "se puede observar en las traducciones crecientes de bibliografía oriental y no por un efecto de marketing, sino porque la gente está tratando de discernir qué es lo que hace acá, cuál es su misión".

La necesidad de un cambio a juicio de Grinberg tiene que ver además con la supervivencia de nuestra especie, "porque no hay suficiente planeta para desarrollar la economía en los términos planteados por el desarrollo occidental".

Con este libro, recién publicado por Kier, el autor trata de construir un puente a partir de su experiencia en el activismo verde y en la práctica de la técnica tibetana de meditación.

"He comprobado que en el área espiritual se ha insistido en la búsqueda trascendental sin prestar atención al mundo concreto. Y el activismo ha visto en el camino a lo espiritual, todo el tema confesional. Ahora hay un entroncamiento entre ambas tendencias y a diferencia del pasado no está la búsqueda de notoriedad. Es una revolución sutil", apuntó Grinberg.

"Una revolución que como especificó en el libro -precisó- se desarrolla a través de las eco-aldeas, los movimientos de agricultura orgánica, la permacultura, los movimientos de tecnologías apropiadas, que se dan en todo el mundo, aunque de una forma inadvertida".

A diferencia de la revolución de los 60 de los hippies, "se trata de no hacer olas, de priorizar el sí y no precuparse por el no. Algo distinto a los movimientos contestatarios, cuando se apelaba a la moral del sistema. Luego de comprobarse que el sietema es inmoral cada cual siembra lo que considera en lo personal y comunitario. Hace su tarea sin detenerse a cuestionar al prójimo que no la hace".

Esa revolución sutil, insistió Grinberg, "se puede detectar en internet a través de distintos blogs. Allí se establecen redes de comunicación que van más rápido que cualquier sistema, No se trata de salvar a la humanidad pero por lo menos de diseñar una faja de futuro que tenga que ver con el alma de la gente y no con las ficciones de la sociedad de consumo".

Según el pensador norteamericano Ken Wilber, que desde Colorado predica esta conciencia integral que se resalta en el libro, "sólo el 2 por ciento de la humanidad está en sintonía con estas ideas".

"No se trata de formar un movimiento para demostrar que existimos. Existimos a pesar de la manipulación del sistema y evitamos la confrontación porque nos quita energía para seguir consolidando una nueva actitud", concluyó.

25 nov 2008

Un llamado a la cordura planetaria



2008: Año Internacional del Planeta Tierra


Por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 2008 ha sido declarado el Año Internacional del Planeta Tierra, iniciativa que constituye el mayor esfuerzo internacional que se haya destinado en la historia para promover las ciencias de la Tierra.

Por Miguel Grinberg

Si bien esta iniciativa promovida desde comienzos de 2006 no recibió en su momento la atención debida de la prensa internacional, hoy se presenta como una nueva alternativa global frente a una crítica situación surgida del cambio climático, la destrucción sistemática del mundo natural y la contaminación creciente de los recursos vitales que hacen posible la existencia de los seres humanos y de otras especies animales y vegetales.

Allí donde los políticos por un lado, y los ambientalistas por el otro, han fallado en la creación de una conciencia social acerca de los peligros circundantes, los científicos están dando un paso al frente para tratar de abrir nuevas vías de acceso para la solución (o la mitigación) de conocidas amenazas para todos por igual.

La idea de realizar este cónclave crucial se remonta a cinco años atrás, cuando la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) y la División de Ciencias de la Tierra de la UNESCO comenzaron a trabajar mancomunadamente en una iniciativa para proclamar un Año Internacional con estas características, a fin de lograr que la sociedad garantice un uso mayor y más eficaz de los valiosos conocimientos acumulados por los 400 mil geocientíficos del planeta, esperanza expresada en su subtítulo, Earth Sciences for Society (Ciencias de la Tierra para la Sociedad).

En marzo de 2007, la Asociación Geológica Argentina, en su carácter de Comité Nacional de la IUGS, en conjunto con el Consejo Superior Profesional de Geología, la Asociación Paleontológica Argentina, la Asociación Argentina de Geofísicos y Geodestas, la Asociación Argentina de Sedimentología, la Asociación Argentina de Mineralogía, la Asociación Argentina de Geólogos y Geofísicos Petroleros, el Grupo Argentino de Hidrogeología y la Comisión de Investigaciones del Cuatenario, constituyeron el Comité Nacional para implementar las actividades pertinentes del Año Internacional en nuestro país.

La celebración del Año Internacional del Planeta Tierra persigue crear conciencia en la sociedad del vínculo crucial existente entre la Humanidad y el planeta Tierra. Y simultáneamente demostrar el inmenso potencial de las Ciencias de la Tierra para la creación de un futuro equilibrado y perdurable que permita incrementar la calidad de nuestra existencia, y a la vez salvaguardar la dinámica planetaria que la hace posible.

Los promotores de esta reunión cumbre sin precedentes consideran que las sociedades del mundo “hiper-desarrollado” se han convertido en el mayor y más rápido factor no extraterrestre que puede modificar y alterar la dinámica planetaria. Y se propone, desde una difusión pública adecuada, una educación expansiva y una enseñanza racional de las cuestiones relacionadas con las Ciencias de la Tierra. Si logran su objetivo, las sociedades actuales podrán enfrontar el futuro con esperanza.

Entre los objetivos de la iniciativa están la reducción de los problemas de salud y entender mejor los aspectos médicos de las ciencias de la Tierra, mejorar la comprensión sobre cómo se plasman los recursos naturales con el fin de reducir la tensión política, mejorar el entendimiento sobre la evolución de la vida, aumentar el interés en las ciencias de la Tierra en el seno de la sociedad en general, y animar a más jóvenes para que estudien ciencias de la Tierra en la universidad.

Según otra declaración de los organizadores, el Año Internacional del Planeta Tierra "procura conseguir 20 millones de dólares estadounidenses de la industria y los gobiernos, cuya mitad gastará en co-financiar la investigación y la otra en actividades de divulgación". Ted Nield, presidente del Comité del Programa de Alcance, expresó que la cifra de 20 millones de dólares fue "calculada al azar", cuando se concibió la idea al principio, en 2001. "Ahora estaríamos esperando más de 20 millones, ya que desde entonces nos ha alcanzado la inflación", añadió.

"Por supuesto, hasta 10 millones de dólares es mucho dinero para actividades de divulgación", señaló el doctor Nield, "no tanto quizá para la ciencia, pero funcionará como un plan de co-financiación, así que esperamos propuestas de investigadores que ya tengan garantizada alguna financiación".

La resolución de Naciones Unidas enfatizó que resulta evidente que la abundante información científica disponible sobre nuestro planeta no se aprovecha y es poco conocida por el público y los responsables de la adopción de políticas y decisiones. Por ello, la Asamblea General de la ONU, dio este paso convencida de que la enseñanza de las Ciencias de la Tierra proporciona instrumentos para el uso perdurable de los recursos naturales y para construir la infraestructura científica necesaria para un razonable desenvolvimiento socio-económico.

El esfuerzo del Programa de Ciencias del Año Internacional del Planeta Tierra se está viabilizando a través de diez temas multidisciplinarios de relevancia para la sociedad:

1. Aguas subterráneas: El agua es un recurso escaso a escala global que genera tensiones entre comunidades vecinas. La explotación de acuíferos subterráneos, no renovables a corto plazo, debe realizarse con el conocimiento científico y la planificación adecuados.

2. Peligros naturales: La reducción de los daños causados por terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, etc., es una obligación de la sociedad. Los expertos consideran que sólo una adecuada planificación del territorio, en la que las Ciencias de la Tierra sean un elemento clave, permitiría mitigar y convivir con tales riesgos.

3. Tierra y Salud: Se estima que comprender las interacciones entre atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera es vital para asegurarnos un futuro en condiciones medioambientales no especialmente peligrosas para nuestra salud.

4. Clima: El estudio de las señales geológicas dejadas por los ciclos climáticos recientes, aporta una ingente base de datos sobre los factores que los han gobernado en el pasado. Así, podremos desentrañar el verdadero impacto de la actividad humana en el proceso del cambio climático actual.

5. Recursos naturales: La humanidad es actualmente una feroz consumidora de materiales terrestres y combustibles fósiles. El conocimiento de los recursos naturales a nuestro alcance es la única solución posible para su aprovechamiento sensato en el futuro.

6. Tierra profunda: Variados métodos geofísicos permiten conocer el interior de la Tierra, que es el corazón que impulsa y genera toda la geodiversidad que la humanidad aprovecha y disfruta bajo su delgada y arrugada piel. El conocimiento de la dinámica de la Tierra profunda está detrás de todas las aplicaciones geológicas presentes y futuras.

7. Océanos: Dos tercios de la superficie del planeta están constituidos por los océanos. Explorarlos puede proporcionar nuevos recursos. Además, una quinta parte de la población vive cerca de las costas, donde se deben conocer los riesgos en relación a tsunamis o con variaciones del nivel del mar.

8. Megaciudades: El desarrollo de las ciudades más importantes del planeta no puede ser infinito. Son inmensos sumideros de recursos hídricos, energéticos y de materiales de construcción. Para su seguridad y crecimiento duradero, se requiere un conocimiento exhaustivo del subsuelo.

9. Suelos: La suelos sostienen la vida humana y son el hábitat de una infinidad de microorganismos que cumplen funciones de transformaciones bioquímicas. Conocer este eslabón entre la litosfera y la atmósfera contribuye a prevenir problemas de polución y erosión, y permite utilizar los suelos de manera sostenible.

10. Tierra y Vida: La biosfera hace de la Tierra un sistema único en conglomerado planetario. Es responsabilidad de todos comprender los múltiples factores que controlan los procesos de la vida, en el pasado y en el presente, y proteger la biosfera actual.

Como iniciativa celebratoria, este programa proseguirá hasta fines de 2009. La ONU ya previó que 2010 sea el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Tal vez, de la confluencia entre la comunidad geocientífica actual y la juventud alerta del globo emane una expansiva sensibilización colectiva sobre la importancia de los procesos y recursos de la Tierra; la prevención, la reducción y mitigación de los desastres; y la urgente creación de un mundo auténticamente civilizado.


*Miguel Grinberg ha recibido el Premio Global 500 de Naciones Unidas, es autor de los libros "Celebración de la vida intensa" (Deva´s), "Somos la gente que estábamos esperando" (Kier) y “Cómo vino la mano” (Gourmet Musical).

27 jun 2007

EVOLUCIONAR ES IMPRESCINDIBLE


ECOLOGIA ESPIRITUAL
Designios noosféricos
Miguel Grinberg


En su acepción más básica, la noosfera es considerada como el conjunto formado por los seres inteligentes con el medio en que viven. Los abordajes más sofisticados la definen como un campo inmaterial donde la comunicación y la interacción humana podrían eventualmente evolucionar hasta un punto donde el pensamiento consciente se globalizaría y sería masivamente compartido. Algunas enciclopedias la definen como la esfera más sutil de la consciencia humana y la actividad mental, especialmente en su influencia sobre la biosfera, y siempre en el contexto de la evolución universal.

Todo ello abarca la evolución del pensamiento, la sociedad, el conocimiento y las capacidades de la vida en una textura para la cual algunos usan como referencia incluyente “lo espiritual”, en tanto otros prefieren una denominación más técnica: “metaconsciencia”. En todo caso, la noosfera resume la totalidad de nuestro conocimiento y sabiduría colectiva, y viene desplegándose con mucha más celeridad que nuestros potenciales biológicos. Durante los últimos mil años nuestra biología apenas si ha evolucionado. En cambio, durante los cien años más recientes la tecnología, la cultura, la cibernética y los dones noéticos han acelerado de modo descomunal la comprensión de nuestro papel como especie en el universo, tanto individual como colectivamente.

No faltan quienes afirman que la noosfera es en verdad mucho más: una región de la consciencia colectiva y del pensamiento super-humano, las ideas, la creatividad y la comunicación que amalgaman expansivamente a los seres humanos. Y hasta sostienen que los avances de la Internet y las tecnologías de la inteligencia artificial poseen la llave para impulsar a la noosfera hacia horizontes inimaginables.

La percepción determinante de la noosfera surgió hace casi un siglo atrás, cuando la asumieron varios inspirados pensadores. En este caso, suele hacerse referencia a una confluencia que tuvo lugar en París (1926) entre el paleontólogo jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin, el científico ruso Vladimir Vernadsky, y el filósofo parisino Jules Le Roi, que estudiaba bajo la guía del filósofo Henri Bergson, articulador del concepto élan (impulso) vital. Ese mismo año, el místico hindú Sri Aurobindo (luego fundador de Auroville, una “ciudad del futuro”) tuvo las visiones que lo indujeron a fundamentar una filosofía de la consciencia supramental. Y ese mismo año, el filósofo sudafricano Jan Christian Smuts publicaba una obra profética titulada Holismo y Evolución, pilar fundacional del pensamiento holístico contemporáneo.

Como gobernador de Ciudad del Cabo, Smuts se convirtió en carcelero de un joven hindú revolucionario, Mohandas K. Gandhi (el futuro Mahatma). Ambos eran vehementes lectores y admiradores del poeta visionario Walt Whitman. Y frecuentemente el prisionero era llevado al despacho de su captor para que ambos debatieran trechos de la obra del profeta estadounidense. En particular fragmentos de su Canto del Camino Abierto: “Todo cede paso al progreso de las almas. Todo progreso es el necesario emblema y sostén del progreso de las almas de los hombres y las mujeres por las grandes rutas del Universo.”

En otra latitud, distante pero psíquicamente contigua, dos años después, en Francia, el laureado escritor Romain Rolland y el espiritualista húngaro Edmond Bordeaux Székely fundaban un movimiento visionario en base al pensamiento de los antiguos esenios palestinos: la Sociedad Biogénica Internacional. Su credo expresaba: “Creemos que la posesión más preciosa es la vida. Creemos que hay que preservar la vida vegetal de nuestro planeta: la hierba que llegó hace cincuenta millones de años, los árboles majestuosos que llegaron hace veinte millones de años, preparando nuestro planeta para el hombre. Creemos que para mejorar la vida del hombre en nuestro planeta, debemos empezar con esfuerzos individuales, ya que todo depende de los átomos que lo componen.”

Hay una noosfera emergente donde los humanos somos convocados a desplegar la totalidad de nuestros potenciales naturales a fin de confluir con la naturaleza terrestre y la infinita circunstancia cósmica. Aplicada a nuestra realidad espiritual, la consigna “darse a luz” equivale a nacer de nuevo en el contexto de una visión compartida que fusione nuestras almas con los procesos vitales de la Tierra y las potentes vibraciones del plasma universal. Esto no tiene que ver con las ideologías y las patologías imperiales que laceran la vida de millones de personas.

El teólogo Matthew Fox, autor de un libro crucial titulado La llegada del Cristo Cósmico, nos dice que cuando decimos creatividad estamos considerando el más elemental y el más íntimamente profundo aspecto espiritual de nuestro ser. Lo que todavía no ha brotado en cada uno de nosotros es una semilla suprema. He allí el designio magno de la Creación. Aquí y ahora. Lo descubre espontáneamente todo artista inspirado, la madre que amamanta, el niño que juega, el meditador desapegado, el sembrador de paz. Pitágoras decía: “porque de una divina raza están hechos los seres humanos, y hay también la sagrada naturaleza que les muestra y les descubre todas las cosas.”